El auge del diseño de producto ha provocado una oleada de cursos express centrados exclusivamente en aprender a usar Figma. Diseñar una pantalla visualmente atractiva es solo el diez por ciento del trabajo de un diseñador de experiencia de usuario. Auditamos la oferta formativa actual para determinar cuáles enseñan verdadera metodología de investigación.
Figma es solo la herramienta
Saber mover vectores en una pantalla no te convierte en diseñador UX, de la misma forma que tener un editor de texto no te convierte en novelista. Los programas que dedican excesivo tiempo a los atajos de teclado de Figma suelen flaquear en arquitectura de información. Busca temarios que pongan el foco en las pruebas de usabilidad con usuarios de carne y hueso.
El mito del portafolio perfecto
Muchos cursos imponen a sus alumnos los mismos proyectos de clase, resultando en cientos de portfolios idénticos que los reclutadores descartan al instante. La evolución real se demuestra cuando eres capaz de justificar cada decisión de diseño basándote en datos de comportamiento. Huye de las academias que no te permitan elegir tu propio reto de diseño final.
Criterio para elegir tu escuela
Antes de matricularte, exige hablar con antiguos alumnos que no aparezcan en los testimonios de la web oficial. Pregunta específicamente por la calidad de las correcciones de los profesores y si estas se limitaban a aspectos meramente estéticos.
